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August 23 Grupos humanos fantasiososTodos fantaseamos y quien diga que no, miente. El fantaseo es una característica del ser humano que, bien canalizado, es una herramienta indispensable para las artes y otras disciplinas. El problema es que generalmente tendemos a fantasear de más, lo cual nos aleja de la realidad. Juzgamos a nuestro entorno basándonos en las experiencias que hemoss tenido a lo largo de nuestra vida; lo que significa que todo lo que vivimos se nos va quedando en la mente como un software que utilizamos para (según nosotros) darle explicación a lo que nos rodea. Cuando emitimos algún juicio contra alguien eso no significa que la persona sea así en verdad, simplemente es lo que NOSOTROS creemos que es. Si yo digo: "Ese güey es un hijo de papi, fresa y mamón... se cree mucho", ahí proyecto mis traumas y vivencias... a lo mejor a mí me educaron así, tengo un complejo de inferioridad, alguna vez conocí a alguien similar que me resultó desagradable o simplemente ese estilo de vida no cuadra con el mío y, como lo veo ajeno, lo juzgo y lo rechazo. En realidad, lo que pasa es que vivo en el "imaginario" o "fantaseo". Creo que el fantaseo más grave es cuando nos creamos una imagen falsa de nosotros mismos, la cual está basada en nuestros condicionamientos. De este modo creemos que somos de determinada manera, nos sentimos muy auténticos y originales y comenzamos a juzgar todo aquellos que no entendemos o que nos causa rechazo. Y así, vamos por el mundo gritando: "yo soy así, así seguiré, nunca cambiaré..." / "la vida me ha enseñado..." / "yo sí he sufrido" / "yo sí voy a ser alguien en la vida porque estoy preparado..." / "soy inteligente, culto y con estilo"... / "soy una persona normal y buena onda..." etc. (No sé si se han dado cuenta que la mayoría de la gente se describe como "buena onda" pero casi nadie es buena onda.) Pero además de ir por el mundo creyéndonos muy chidos y buena onda... también vamos rechazando a los demás y culpándolos de lo que nos pasa. Es fácil caer en este estado porque es muy sencillo responsabilizar a los demás de nuestros fortunios o infortunios... "Yo soy una buena persona que vale mucho, pero los demás son X, Y, Z..." No se nos olvide que somos seres sociables y con frecuencia nos topamos con personas con historias de vida y condicionamientos similares a los nuestros; y, entonces, establecemos relaciones con ellas y vamos formando grupos humanos fantasiosos donde nos sentimos muy a gusto y desde los cuales nos resulta muy cómodo criticar lo que está fuera. Entonces tenemos comunidades que se sienten "gente bien" y que sólo van a "lugares bien" y se juntan con "amigos bien", pero también tenemos el caso de la gente de estratos sociales más bajos que se cree "alivianada y chida" y se junta sólo con gente "alivianda y chida" y va sólo a lugares "alivianados y chidos" porque los demás son para "popis", "juniors" o "pirrurris". Y entre los mismos miembros del grupo se alimentan y fomentan el fantaseo tipo "no, amiga, tú eres una niña súper bien y guapa y te mereces un niño bien, guapo y de buen nivel" o "aquí sólo pura banda chida que le gusta el buen ambiente y la buena música". Se me ocurrió todo esto porque ayer fui a una "fiesta" en donde había pura gente del tipo "soy bien chido y alivianado". Egresados de literatura, filosofía o arte dramático... sí, buenas personas, muy amables y divertidos... pero como que nunca me he sentido muy a gusto cuando estoy rodeado de gente que cree que porque se viste con ropa rota, barata y pandrosa, hace dibujos raros o escribe poemitas, le mienta la madre a lo que ellos creen que es fresa, critica la música pop y califica lo que no le parece de "comercial", ya es muy auténtica, inteligente, culta, chida y buena onda... He llegado a pensar que, aunque se quejen de que su situación económica está difícil, no suben mucho su nivel socioeconómico porque en realidad no quieren y ya están adaptados a este estilo de vida. Pero hay un grupo humano fantasioso que me está comenzando a hartar y es el de los condeseros o condechis... aquellas personas que viven (o se pasan la vida) en la zona de las colonias Condesa, Roma y zonas aledañas en la Ciudad de México. Este tipo de personas que se creen un híbrido entre fresa y hippie... que visten mezclando marcas, colores, texturas y accesorios de manera aleatoria, que hablan como si supieran mucho de todo, que creen que llevan un artista vanguardista (e incomprendido) o un filósofo por dentro... y, desde luego, también se sienten muy cool, alivianados, inteligentes, auténticos, originales, buena onda, conocedores, fashion, de mundo, guapos, exitosos, con consciencia social y medioambiental, preparados... etc. Igual, estas personas que van por las calles de Tamaulipas, Nuevo León, Orizaba o el Parque México creyéndose la gran mamada y, pues, ni al caso. Se la pasan en cafecitos y barecitos discutiendo de pura pendejada o sobre sus proyectos profesionales o artísticos que nunca llegan a concluir. Asisten a fiestas aburridas con gente aburrida, donde se empedan o drogan súpe rápido y bailan dando brincos y azotándose aunque el beat de la música esté calmado y de hueva y al día siguiente dicen: "la fiesta estuvo súper chida". Dicen gustar de las nuevas tendencias en el arte como performances de hueva o cosas súper aburridas como "música matemática" y los ovacionan aunque ni sean tan padres. Además, como en todos los grupos humanos fantasiosos, entre ellos se protegen y alientan: "Tengo un cuate que está haciendo un nuevo tipo de música bien chido", "Fulana escribe unos cuentos con unos rollos súper interesantes", "Tengo un cuate bien guapo estudia y trabaja como modelo" o "Amiga, lo que pintas (esculpes) (actúas) (escribes) está bien cool" (Obvio, son cosas que sólo les gustan a ellos). Lo más desagradable es toparse con extranjeros que se establecen en esta zona de la ciudad y adoptan patrones de comportamiento similares... Ahora las calles de la Roma-Condesa están llenas de sudamericanos aspirantes a artistas o modelos que toman una pose como si fueran las grandes personalidades, como si merecieran mucho o como si fueran lo que todo México estaba esperando y, pues, ni al caso. Sobre todo abundan los argentinos: viejas pendejas súper alaciadas y semianoréxicas que visten con jeans, tacones y mascadas y que le ponen jeta a todos porque creen que todo mundo las desea o güeyes idiotas pálidos, narizones, flacos, con el pelo medio largo cortado y peinado en gajos, vestidos con skinny jeans, tennis y playeritas ajustadas y que cuando se ríen se les llena la cara de arrugadas ("¿son gays?" / "no, son argentinos"). Tanto ellos como ellas hacen grupitos en cafés, bares o antros y hablan en voz alta de una manera ininteligible donde sólo es escucha: "blah blah, blah, sho, sho, sho... guah, guah, guah, sha, sha, sha"... Y dentro de su grupo fantasioso se sienten gente súper cool, talentosa, con estilo, trabajadora y divertida y probablemente se sientan mejores personas porque para ellos en México hay gente sin estilo, fea, insegura, sin educación y que no sabe comer bien porque le echan "salsas picantes" a los alimentos... (como si ganaran algo al criticar eso)... Aunque, bueno, por alguna razón se han quedado a vivir aquí. Pero mejor ya le paro porque al rato me van a acusar de racista o xenofóbico y ni al caso. El punto es que, la mayoría de las veces nos sentimos personas mejores, auténticas, normales, inteligentes y talentosas, cuando en realidad sólo vivimos dentro del mundo fantástico que nos hemos creado y acabamos por formar grupos humanos en donde nos convertimos en una masa social que se encierra en su burbuja, que critica lo que no comprende y responsabiliza a los demás de lo que les pasa. Creo que yo ya estoy formando mi grupo anti-condechi (y no tengo nada en contra de la zona en sí) o anti-pandroso... LOL. Comments (1)
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